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El Gatopardo en nuestra realidad

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Al mirar la naturaleza, percibimos que hay varios modelitos biológicos que se repiten incansablemente. Lo mismo sucede al mirar la historia. Los Imperios suben y bajan y por las mismas razones y la gente se comporta de la misma manera que en el tiempo de los griegos o de los romanos en lo que se ha dado llamar “conducta arquetípica”.
En Europa, al formarse sociedades comerciales y bancarias entre los diferentes países y al comenzar a planificar sus planes estratégicos de funcionamiento en el tiempo, se ha ocupado un cierto número de modelos de comportamiento que estarían disponibles para manejar el poder y no perderlo por algún vaivén sociológico inesperado.
Uno de esos modelos, es la Filosofía Gatopardo con sus diferentes estrategias de evolución y revolución.
Este modelo gira alrededor de la idea de que hay que sumarse al cambio, pero de tal modo, que la estructura íntima del poder quede igual, y se llama Gatopardo porque quedó explicitado en un libro del mismo nombre escrito por el Principe de Lampedusa, aristócrata siciliano.
El gatopardismo tiene diferentes estrategias. Una es la cooptación de los rivales. “Si no puedes vencerlos, únete a ellos” dicen los gringos. Otra es premiar a los amigos que sobran, con un puesto honorífico, tan alto, tan complicado, que ellos mismos renuncien.
Además tenemos todo el repertorio estratégico desarrollado por Maquiavelo, asesor de príncipes que escribe en el siglo XVI el primer manual de Teoría Política llamado “El Príncipe”, de obligada lectura a cualquier gobernante hasta nuestros días. A estos le agregamos la experiencia de la mafia y el aporte científico de la Psicología Social del siglo XX, los modelos matemáticos y el computador, y podemos montar un laboratorio de “de naciones.”
De Maquiavelo son estas citas:

“ El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo.”

“Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento.”

“Si el partido principal, sea el pueblo, el ejército o la nobleza, que os parece más útil y más conveniente para la conservación de vuestra dignidad está corrompido, debéis seguirle el humor y disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas.”

“El fin justifica los medios”

Desde hace un par de siglos, habiéndose hecho más complicada la relación de poder tanto entre individuos como entre países, los imperios han montado verdaderas obras de teatro para manejar el mundo. Estas obras han usado un desarrollo de los últimos 250 años que es la prensa, y que lleva al pueblo la información necesaria para manipular sus emociones y de ese modo manejar su comportamiento en todo sentido, desde la moda de usar pantalones pitillo y sacarte selfies, hasta cómo reaccionar si tu hija te dice que está embarazada.
A la prensa escrita se ha añadido el cine, la televisión con sus noticieros y telenovelas, Internet con los blogs, redes sociales y correos cada vez más rápidos y esquematizados.
Como dijo Pepe Mugica el ex presidente de Uruguay, “Para desestabilizar un gobierno hoy en día, no se necesita pegar ni un tiro.” Y agrego yo, que para cortar cabezas no se necesita guillotina.
Una de las obras más socorridas para cambiar de paradigma o de balance de poder, han sido las Revoluciones.
Básicamente siguiendo los principios del gatopardismo, se montan unos numeritos de cine, en que el público anonadado contempla como todo se cae, como cortan cogotes a granel física o metafóricamente, entonces en desesperación hunde la cabeza entre las rodillas, y para cuando la saca, le cambiaron la película.
En Chile estamos en pleno síndrome «Revolución Francesa» o como quieran llamarlo.  En un momento dado la monarquía, que puede ser presidencial por elección o por derecho divino, pierde la confianza del pueblo.  Se devela el abuso de los cortesanos, de los aristócratas, de la familia del rey y todo está listo para un estallido.
Y ahora viene la parte que no solemos entender, y  es que hay fuerzas que manejan este estallido para beneficio propio Y esas fuerzas estarán dispuestas a sacrificar con bombo y platillos a unos pocos de los suyos y así librarse de unos cuantos tipos que focalizan el odio nacional, entonces públicamente les cortan la cabeza real o metafóricamente. Y de paso se la cortan a sus enemigos.
En Francia la burguesía, comerciantes y banqueros, e incluso parientes del guillotinado Luis XVI, esos que comían y tomaban en la Corte junto al Rey, respaldaron la revolución. Esto fue en 1879 y para 1804, 25 años después, estaban coronando a Napoleón Emperador de los Franceses. Y se coronó solito, pues no permitió que el Papa le pusiera la corona en la cabeza, dándole así una patada al Derecho Divino de los Reyes, a Carlomagno y a todos sus descendientes.
Fue deportado en 1815 y murió solitario en la Isla de Santa Helena en 1821. Carlomagno y sus descendientes más la Iglesia de los Papas, le devolvieron la humillación y demostraron que el poder se defiende.
Me ha llamado mucho la atención que canales de TV que publicitaban cualquier estornudo de algún oscuro representante de la UDI, estén publicitando los escándalos de los vínculos entre riqueza e instituciones políticas. ¿Cambió la obra, me pregunto? Porque los Medios de Comunicación no han cambiado de poder….
Quizás los socios de la Bolsa de N. York o los futuros inversionistas en el Litio, el Agua y todos nuestros servicios públicos, consideran que el tiempo se les agotó a estos payasos y que es bueno que haya una renovación en el circo.
O quizás, en medio de la perplejidad del escándalo, un poder que no conocemos, hace que la Presidenta meta en el gobierno a los que aprovechan la revoltura para instalar leyes de un nuevo paradigma a espaldas de la población, y para cuando todo se calma, que pueden ser 3 años como fue en España, o unos 20 en Francia, nos encontremos con un nuevo régimen y el comienzo de un nuevo paradigma o por lo menos uno modificado. ¿A nuestro gusto?
Eso habría que verlo.
No digo que vayan a dormir mejor esta noche, pero entender algo ayuda a calmarse y a preparar las propias estrategias de supervivencia.
De modo que mire con detención lo que sucede no solo a Chile, sino que al mundo.   No se deje engrupir por ataques de honestidad de nadie ni escándalos mediáticos, cuide su bolsillo, evite el chisme y el repetir como loro lo que dicen que dijo, y dele cabida a la reflexión y piense que el mundo es cíclico.
Y sobre todo, acuérdese que estos numeritos los monta alguien que cree firmemente en la máxima del Gatopardo.

«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie».

«¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado».
                «…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está».
Giuseppe Tomasi Príncipe di Lampedusa

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