¡A los botes, o el retorno de los brujo$!

Se veía venir. El barco ya no aguantaba tanta presión en sus máquinas y calderas como para aumentar la velocidad, y quizás ni siquiera podría haber continuado su avance a ritmo lento.  Una parte de la tripulación parecía no ser la apropiada para responder las exigencias que planteaba esa nave de buen calado… incluso, eso se dice ahora, había roces al interior de la tripulación, específicamente una malquerencia producida entre el segundo de a bordo –Peñailillo- y el encargado de las comunicaciones, Aleuy.

La capitana decidió entregar el codo y el brazo, única manera –según su criterio- de salvar la embarcación, aunque ello requería de un reemplazo de recursos humanos. La nave está detenida, con el ancla lanzada al mar. Habrá que calafatearla en varios sectores y, también, proceder a un trabajo exhaustivo en la sala de máquinas; sin embargo, lo más importante es diseñar una nueva ruta para llegar a puerto.

Entonces, todo el mundo a los botes mientras se espera el arribo de los “brujo$” que se encargarán no solo de los trabajos técnicos, sino también de establecer un nuevo itinerario y, además, coadyuvar (palabreja elegante que disfraza el término “gobernar”) en asuntos principales, como la dirección del personal y del navío mismo.

El programa primigenio continuará sobre la mesa para que todos lo vean y ratifiquen su confianza en quienes ahora retomarán la conducción. Pero, en estricta verdad, la carta de navegación sufrirá cambios severos. Una vez concluidos los trabajos reseñados, el personal que sea ratificado en sus labores arrimará los botes a la embarcación y subirá a ella para ponerse bajo las órdenes de los ‘brujo$’, personajes venidos de la Concertación profunda y que en estos meses habían estado reunidos en contuberniosos cónclaves en la isla zoológica del ‘Casapiedrismo’.

Podríamos llamarles “los hombres del faraón”, y a otros, “los nietos de Chicago”, pero en realidad se trata de ex alumnos de Patricio Aylwin y Ricardo Lagos, como es el caso de  Jorge Insunza, hasta hoy diputado, quien  trabajó como gerente en “Imaginacción”, empresa formada y dirigida por el  inefable Enrique Correa, que a su vez había laborado codo a codo junto a Francisco Javier Cuadra, el ex ministro de Augusto Pinochet, en una empresa llamada “Civitas”.

Un pequeño colofón para Marcelo Díaz, otro de los ‘regalones’ de Enrique Correa, lo cual equivale a decir que se trata también de uno más de aquellos políticos socialistas que se renovaron a tal nivel que, definitivamente, cruzaron la calle. Díaz es uno de los “nuevos socialistas”, aquellos que aceptaron el fraude de la CASEN, que se lanzaron con furia contra el gobierno Venezuela y que, además, han aplaudido a rabiar el sistema  neoliberal salvaje que tan buenos rindes les ha otorgado a los de las castas políticas. Estaba oficiando de embajador en Argentina… ¿habrá hecho algo destacable –o al menos rescatable- en ese cargo? Bueno sería saberlo.

Otro personaje proveniente de las mismas filas anteriores y que se encumbra de un ministerio a la jefatura del gabinete, es Jorge Burgos. Subsumido en la cartera de Defensa no provocaba daño ni urticaria a nadie, pues quienes en verdad mandan allí son los miembros del generalato, y todo civil juega un rol cercano al de primera dama (o ‘primer damo’ en este caso).

Pero, en Interior el asunto cambia. Entonces, uno se obliga a recordar (cuestión que a muchos políticos molesta e inquieta). En el caso de Jorge Burgos me es imposible olvidar las irresponsables y clasistas expresiones que manifestó con ocasión del desaparecimiento de las niñas de Alto Hospicio, Iquique, cuyos cuerpos –ultrajados y asesinados- fueron encontrados tiempo después en las secas alturas de la pampa nortina. El pueblo morenito y de a pie ya está avisado… este caballero fungirá como mandamás del gabinete de Bachelet.

También aparece en el navío varado en alta mar un ‘brujo’ nuevo, aunque no desconocido del todo. Marcos Barraza. Tiene su pequeña historia asociada al escándalo de la Universidad Arcis, pues según consta en una investigación periodística efectuada por CIPER, en una sesión celebrada en el mes de diciembre de 2012  Marcos Barraza había propuesto reducir el patrimonio de la universidad y repartir los excedentes -más de 530 millones de pesos- entre los socios mayoritarios (ligados al Partido Comunista a través de Ediciones ICAL Ltda., y la ONG ICAL, dueños del 75% de las acciones). Pero, Barraza se ha apresurado en declarar que “todo lo relacionado con la Universidad Arcis está ya despejado”.

Respecto del nuevo ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, habrá que esperar, observar y aquilatar su comportamiento, ya que poco se sabe de él en cuanto a materias políticas. Aunque en su calidad de Presidente Ejecutivo del BancoEstado fue un acérrimo defensor del cobro por el uso de la tarjeta Cuenta RUT (llamada “la tarjeta de los proletas”), lo que originó incluso que el diputado Fuad Chaín llamase a conversar sobre el tema a los principales directivos del Banco.

A estos ‘brujo$’ provenientes de las profundidades de la selva concertacionista se unirán algunos que ya estaban en el navío, aunque calladitos y mimetizados, como es el caso de Carlos Furche ministro de Agricultura, que en este cambo de gabinete está “pasando piuola”, pese a que fue premiado nada menos que por MONSANTO, la empresa de mayor capacidad predadora existente en el planeta.

¿Y Máximo Pacheco, luz y motor del electrificado concertacionista, quien en privado siempre dijo apoyar a Hidroaysén?  Pues bien, don Máximo continuará al mando de la cartera de Energía, recordando además que la prensa lo consideraba “el empresario del gabinete”… ese mote pierde validez hoy con el arribo de sus colegas de hechicerías y cocinas, con quienes conformará un grupito digno de ser estrechamente vigilado por el ojo público.

La embarcación ha sido reparada y calafateada. Los “brujo$” (amigos íntimos del dinero, las corruptelas y las traiciones al electorado) están de regreso. Respecto del nuevo rumbo que deberá tomar la embarcación nada sabemos, aunque lo sospechamos. El cambio d gabinete fue parcial y dejó la conducción política del gobierno en manos de vieja Concertación.

Usted, amigo lector, tiene la palabra, ¿el gobierno de Michelle Bachelet, con este maquillaje y enroque variopinto, gira a la derecha, a la izquierda, o a ninguna parte?

 

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