Juan Barros Madrid, de general degradado a obispo de Osorno

Reflexión y Liberación, 15 de marzo de 2015

El afán de responsabilizar al Papa de la bochornosa imposición de Juan Barros como obispo de Osorno es indebido. No es propio de una colaboración leal…

La Nunciatura Apostólica, mediante una Declaración oficial, ha renovado su confianza y apoyo a Juan Barros Madrid, obispo electo de la Diócesis de Osorno, invitando a toda la Iglesia en Chile y, en especial, a la comunidad diocesana de Osorno a prepararse, mediante la oración y obras de bien, para el inicio del gobierno pastoral del obispo Barros Madrid. Concluye reavivando el espíritu de fe y de comunión con el Sucesor de Pedro y con el nuevo obispo, junto con exhortar a la conversión.

Lo que don Ivo Scapolo no dice y que es justo conocer, son las razones por las que don Juan Barros llegará a desempeñarse como obispo impuesto de Osorno, a pesar del rechazo público de ciudadanos, fieles, clero, diáconos, religiosas y religiosos.

Es sabido, en vastos círculos eclesiales, que don Juan Barros no era querido en su calidad de obispo castrense, cargo que desempeñaba desde 2004 cuando asumió como General de Brigada del Ejército de Chile. La situación de Barros se tornó insostenible precisamente desde 2010, cuando se hicieron públicos los testimonios de las víctimas de los abusos cometidos contra menores por el sacerdote Fernando Karadima, y que involucraban a Juan Barros como un cercano colaborador.

Uno de los valores más preciados al interior de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile es el honor y la honra, principios vulnerados por el oscuro pasado del general Barros, que hacían incompatible su alta investidura militar con su permanencia en la institución castrense.

Era necesario desconectar definitivamente el fuerte impacto provocado por el caso Karadima en la sociedad chilena, con el daño de la imagen institucional que provocaba a las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile. Especialmente, porque dicho caso sigue estando presente en la conciencia ciudadana, como el hecho más repudiado y vergonzoso de la historia de la Iglesia chilena.

Con la salida del general Barros se buscaba tomar distancia de la historia institucional de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile con una página lúgubre de la historia de la Iglesia chilena.

En ese propósito, la colaboración del ministro de Defensa, don Jorge Burgos, fue decisiva y oportuna, urgiendo la salida del general Barros del alto mando. La existencia de varias diócesis en condición de sede vacante, era propicia para resolver un problema pendiente. El traslado don René Rebolledo desde la diócesis de Osorno y su promoción como arzobispo de La Serena, en diciembre de 2014, prepararon la salida de Barros de la Vicaría Castrense para instalarlo en Osorno.

Ese fue el proponendum dirigido a la Congregación para los Obispos y que terminó siendo refrendado por la santa sede. En este punto de acción determinante, jugó un rol clave el cardenal Francisco Javier Errázuriz, operando en sintonía plena con el nuncio Scapolo.

Se ha hecho evidente que el papa no fue debidamente informado de la compleja situación que afecta al obispo Barros. Prueba de ello es que, ante la fuerte e inesperada oposición y rechazo del nombramiento por parte de la Iglesia de Osorno, el administrador apostólico de esa diócesis, don Fernando Chomalí Garib, concurrió a informar al papa de la grave situación provocada. Ello luego de fallar varios intentos episcopales por convencer a Juan Barros para que no asumiera tal nombramiento, atendiendo al artículo 401 § 2 del Código de Derecho Canónico, que dice: “Se ruega encarecidamente al Obispo diocesano que presente la renuncia de su oficio si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñarlo.

Ante los hechos consumados, el cardenal arzobispo de Santiago, don Ricardo Ezzati Andrello ha declarado: “Sin embargo, aquí nos encontramos frente a una decisión de la Santa Sede, del papa, que ciertamente ha discernido todo esto y ha decidido en consecuencia sobre lo que había que hacer. El santo padre ha tenido en sus manos la tarea de discernir el bien de la comunidad y nosotros adherimos a lo que ha decidido.” (Declaraciones de don Ricardo Ezzati en la PUC, 13 de Marzo de 2015).

El afán de responsabilizar al papa de la bochornosa imposición de Juan Barros como obispo de Osorno es indebido. No es propio de una colaboración leal responsabilizar a un superior de un nombramiento inducido. En los hechos, quienes asesoraron al papa en este nombramiento, buscaron ante todo acoger el requerimiento de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile, endosando el problema a la diócesis de Osorno. Así, la misma causa que llevó al Cuerpo de Almirantes y Generales a pedir la baja de Barros, es la que con justicia reclaman los ciudadanos y la Iglesia de Osorno.

En consecuencia, la grave situación provocada por un grupo de obispos que propusieron a don Juan Barros Madrid como obispo de Osorno no está resuelta, por lo que su investidura el sábado 21 de marzo de 2015, lejos de cerrar un capítulo triste y doloroso de la Iglesia chilena, abre el camino directo de la petición de renuncia del obispo de Osorno, atendiendo a la “grave disminución de su capacidad para desempeñar” el cargo de pastor de esa querida diócesis, según lo prescrito en el CIC 401 § 2.

La evolución y desenlace de esta situación podría dar luces a la santa sede, respecto del tratamiento de las responsabilidades de algunos obispos en el delito de encubrimiento a los sacerdotes pederastas, según lo informado por un medio de Boston (Crux. Sitio Web de Boston Global).

“En el sacerdocio y en la vida religiosa no hay lugar para quienes dañan a los jóvenes” (S. Juan Pablo II, 23 -4- 2002).

“Elegíos, pues, Obispos y diáconos dignos del Señor. Varones mansos, indiferentes al dinero, veraces y probados”. Doctrina de los Doce Apóstoles, el más antiguo catecismo de los primitivos cristianos, escrito en griego entre los años 70 y 120 D.C.  En su capítulo C. Advertencias Generales  XV  N°1.

Consejo Editorial Revista Reflexión y Liberación (15-3-2014).

*Fuente: Reflexión y Liberación

 

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  • Jose Manuel Vives

    Para los que somos católicos es muy triste una vez más lo que estamos viviendo. Pensábamos que la tolerancia 0 se iba instalar definitivamente en la Iglesia. Pero hay manos negras que siguen haciendo su labor destructiva.

  • Gonzalo Doña

    es muy inexacto lo que se dice en este artículo, ya que este Obispo fue General Castrense por un tiempo mucho más largo de lo que es común (varias veces más largo). En ningún caso se hace evidente que intentaron sacarlo, por el contrario, de haberlo querido fuera se hubiera podido el mismo año 2010 sin levantar sospechas siquiera, al menos en lo que a longevidad se refiere.

  • Margarita Candia Vargas

    Me alegra la situacion que se le ha creado a la iglesia chilena, con el caso juan barros.
    Hace mucho tiempo que la iglesia hace oidos sordos a la podredumbre que la habita.
    Si vamos a limpiar y a sincerar las cosas, obligadamente tendra la iglesia que hacerse cargo de sus propias falencia.
    Para despues con legitimidad, poder sentirse en condiciones de impartir el mensaje del Divino Maestro Jesus.
    Educar a los niños, cuando puedan los niños acercarse sin temor a un sacerdote.
    Guiar a las familias, sin joderles la cabeza con las cosas sexuales, realidades que ellos no conocen, porque se supone que no forman parte de su vida ni de su quehacer.
    Luchar por los pobres y los desamparados cuando dejen de comer en la mesa de los haitos.
    Hecho tanto de menos a los distintos moseñores que la iglesia supo producir antes, los Caros, Los Silva Henriques, etc…
    Esta iglesia actual que en cambio persigue a los Aldunates, a los Berrios, etc…
    Creo no tiene autoridad moral para declararse iglesia cristiana.
    Me alegra que la iglesia chilena tenga esta oportunidad para enmendar el rumbo, si es que es capaz de ser sincera.

    Margarita Candia Vargas.

  • olga larrazabal

    Este Papa es bastante astuto para moverse en la maraña de los poderes fácticos, y como ya le metieron la mula del nombramiento de un indeseable y a estas alturas no puede echarse para atrás, las cosas se van a dar de tal modo que Barros se va a ver obligado a renunciar de motu propio en un futuro próximo, cuando pase la escandalera.

  • José Maria Vega Fernandez

    No sé a que se debe que todavía creamos en que las Instituciones religiosas, políticas, miitares o particulares deben ser más perfectas de quienes las constituyen.
    Vistas con la lupa de la verdad, con la ayuda del tiempo, no lo parece.

    Ellas se muestran socialmente con ropajes pulcrísimos, impecablemente irreprochables.
    Pero ¿sólo eso queremos ver y sostener con nuestra participación?
    “Todas las frutas son buenas, antes de echarse a perder”.

    Tenemos que idear un buen sistema de compostaje social, para que nuevas manos abonen y cultiven tierras virgenes.