Jorge Sampaoli: “Hoy el fútbol es mi vida pero siento que hay una gran estupidez detrás del fútbol”

Lunes 1 de diciembre 2014
Desde la Reforma Educacional hasta su sueño en la final de la Copa América del próximo año. Radio Universidad de Chile tuvo la posibilidad de conversar de manera exclusiva con Jorge Sampaoli, en donde planteó una crítica al fútbol, su pasión. Pero esto no fue todo. También manifestó la importancia de otras temáticas como la educación informal, el egocentrismo, el problema de Estadio Seguro, el sistema socioeconómico chileno, la política y sus deficiencias.

El estratega de la selección tiene inquietudes políticas y sociales. Alejado de las respuestas que se repiten una y otra vez en torno al fútbol, como si el pensamiento crítico se desvanecieran en cada conferencia, accedió a conversar con Radio Universidad de Chile, sobre nuevas temáticas. En esta entrevista, el entrenador de la selección conversó sobre su pasión, el fútbol, de la Copa América y sobre el final del Campeonato Nacional. Pero también de lo importante que es la educación informal, del egocentrismo, de la implementación de Estadio Seguro, del sistema socioeconómico chileno y sus deficiencias.

Jorge Sampaoli volvió a estar inquieto.

¿Quedó conforme con el sorteo?

El sorteo es un parámetro fortuito. Uno no se conforma por el sorteo. Lo que entrega tranquilidad es saber con quién vas a jugar y desde ya planificar cada partido relacionado con quien te tocó. La calma está relacionada con el tiempo que se cuenta para la preparación. Pero hay que saber que todos los rivales son complicados y que cada uno se preparará de manera distinta.

Me imagino que pudo ver ayer el partido de Matías Fernández, ¿con el nivel demostrado, tiene posibilidades de ser unos de los volantes de Chile en Copa América?

La evaluación que vamos a realizar con todos los jugadores tendrá relación con el paso del tiempo. Matías no venía teniendo un año regularmente bueno. Esto se dio por lesiones o por falta de continuidad. Pero ayer tuvo la posibilidad de jugar un buen partido, hizo dos goles y eso alienta a la chance. Él continúa en este camino y es considerado para el torneo más importante que es la Copa América.

El entrenador de Colombia, José Pékerman, señaló ante el favoritismo de Chile y su localía que “todo se verá en la forma que asimile la presión.” Desde el Cuerpo Técnico, ¿cómo piensan manejar esa presión?

La presión está vinculada con lo externo. Me parece que nosotros tenemos que apagar la “tele”. Tratar de preocuparnos del funcionamiento del equipo, abstraernos de la invasión popular y a través de eso demostrar el fútbol que Chile ha realizado en el último tiempo. Un estilo que se ha caracterizado por superar a los rivales. Si nosotros entendemos que la presión va a generar mermas de rendimiento obviamente que Chile va a ver imposibilitada la oportunidad de ganar la Copa América.

¿Por eso han pensado en realizar la preparación en Europa?

La idea es salir de acá por eso. Asimismo, la posibilidad de hacer partidos amistosos en Europa, estando los jugadores cerca del lugar. Y a su vez, que no nos pase lo ocurrido con  Brasil, que sintió en cada momento de la previa, la exigencia y la obligación de la gente. Ellos sentían que debían ganar el título. Creo que eso generó un condicionamiento sicológico que fue perjudicial para la selección brasileña.

¿Sueña con una final, con Brasil o con Argentina?

Sueño con llegar a la final. Con un estadio lleno. No me imagino el rival. Pero sí, sueño con la emoción de ese momento. Ojalá que se pueda efectuar porque se cumpliría. Aunque hoy por hoy sigue siendo solo un sueño.

Con una sola fecha en juego en el torneo nacional, no le puedo preguntar quién desea que gane el campeonato. No obstante, me parece pertinente preguntarle ¿cuál es el equipo que mejor juega?

En el lapso de torneo, los tres primeros equipos, de distintas formas, han llegado a lograr objetivos que le permitieron ser regulares en la cantidad de puntos que han logrado. Normalmente, en los torneos anteriores, no existía tanta diferencia entre tres equipos y el resto.
En lo futbolístico “La U” arrancó muy bien, después fue cediendo un poco de terreno, y en este último partido se levantó. Por otro lado Colo Colo viene manteniendo una estructura que le permite ser un equipo que más allá de jugar mejor o peor, siempre termina sacando resultados. Y Wanderers, lo mismo, a su estilo y a su forma ha logrado conseguir una gran cantidad de puntos y llegar a la última instancia con posibilidades.
Los tres han llegado de maneras distintas a un sitial que le permite estar cerca del campeonato. Creer que uno merezca más que otro, sería ilógico.

 

Educación informal, el ego y el liderazgo

¿Qué mecanismos utiliza usted para enseñarles a un grupo de personas que, en su mayoría, se acerca más a la educación informal, que a la formal?

Para mí la educación formal está obsoleta. En cambio la educación informal te da la chance de aumentar la creatividad. En el grupo de jugadores que hoy me toca conducir tengo que ser un mensajero informal relacionado con las diferentes capacidades, modos de sentir y de pensar. Además de cómo cada uno puede internalizar una idea. Esto no es tan global, es mucho más preciso y está vinculado con la motivación de aquella persona que uno quiera estimular, esperando algo que uno desea que ocurra.
Utilizo mecanismos estratégicos diferentes, en donde se apliquen diferentes métodos. Estos están relacionados con el sentir, con la ausencia de presión y obligación. La falta de obligación genera también la posibilidad de aquel que tiene que internalizar algo, lo pueda seducir. Hoy la seducción del aprendizaje forzado, me parece un método obsoleto. Hay que entender que para que alguien interprete lo que uno desea no existe forma única. Es más, hay una manera diferente para todos.

Entonces, ¿Cómo debiera ser la educación?
Yo creo que el futuro de la educación no tiene que ser mirar para adelante. El futuro de la educación, de la vida y de la mayoría de las cosas, tiene que ser mirar para adentro. Ahí está el contexto en donde uno puede llegar a mejorar.  El educar tiene que desarrollar mucho más los estímulos, la creatividad, el entusiasmo, la alegría y siempre,  la ausencia de la obligación. No me veo siendo una persona que esté obligando para enseñar. Tengo que tratar de seducir para educar. Tengo que llevarlo a cada uno para que se entusiasme con el aprendizaje. El entusiasmo va a generar que la instrucción esté asegurada. La obligatoriedad me parece que es un gesto discriminatorio. Porque el contexto general hace que algunos sean mejores que otros. Eso consolida un poco de resentimiento al no tener la capacidad del otro y te aísla la educación.
Además hay  tiempos que son distintos a los tuyos o a los compañeros de al lado, por eso uno tiene que educarse en el tiempo que necesite.Yo no puedo ir a los tiempos de los demás, tengo que ir a mis propios tiempos. Y eso no impide educarme. Por eso creo que la educación formal está obsoleta.    

 A lo largo de su carrera me parece que ha trabajado con distintos futbolistas. Desde Club Atlético Belgrano de Arequito hasta la Selección Chilena. ¿Considera más complejo liderar equipos conformados por estrellas?

Yo he dirigido desde el amateurismo hasta el profesionalismo y en mi experiencia se hace más complejo dirigir a un exitoso, porque ya convive con el éxito. Entonces venderle una bandera de victoria es más fácil con el deportista amateur o aquel que necesita un crecimiento personal. El individualismo que existe en la actualidad genera una proporción: a mayor capacidad, mayor es el ego y este último tiene que estar por debajo de lo colectivo. Es una lucha constante porque indudablemente el jugador que se siente con la capacidad de ser el mejor, no quiere que lo perciban como uno más. Ahí aparece la intervención del entrenador para tratar de que el ego sea favorable para el rendimiento del equipo. O sea, el ego de ese jugador tiene que estar en servicio de lo colectivo, que es muy complejo porque en momentos de adversidad el egocentrista se separa. Ese instante hay que prevenirlo, construyendo continuamente una evaluación sobre el ego.

¿Hay que darle cierta libertad al ego? Como ejemplo, si estamos en un bufete de abogados, ¿hay que darle autonomía al abogado estrella y que a su vez, se tome atribuciones?¿Es necesario limitarlo? Este caso se puede llevar a todas las plataformas. Una de ellas es el fútbol.

No hay que limitarlo y tampoco hay que combatirlo. El ego del mejor va estar siempre y para mí, hay que tratar de que éste no complique la convivencia. Es más, tiene que potenciarla. El egocentrista limitado se va a dar cuenta de estas restricciones y va a ponerle límites también al rendimiento.

Según su experiencia ¿Cuáles son las características más importantes de un líder?

Convencimiento. El líder no puede mentirle a los que conduce porque ellos siempre se dan cuenta. Entonces la convicción del conductor va estar vinculado con un liderazgo que permita convencer y conmover.
Para mí no hay buenos o malos grupos, sino que hay buenos o malos líderes. Siempre el cabecilla tiene la potestad de guiar un camino. Por eso, cuando el liderato en un equipo de fútbol lo tiene alguien no por atributos relacionado al deporte, me parece que ese liderazgo termina perjudicando al grupo. A ese guía, con el cual uno tiene que competir, hay que lograr convencerlo para que no sea perjudicial para el grupo.

 

Chile: su sistema político, económico y social

¿Le agrada el sistema político, económico y social que hay en Chile?

Mi opinión casi no tiene fundamentación pero si mucho sentimiento. Por lo que viví en mi país y ahora acá, podría concluir que todo se relaciona con la educación.
Me parece que en Sudamérica se van generando opciones polarizadas. Nos vamos mucho a los extremos. O estamos completamente a la derecha o a la izquierda y finalmente los que sufren son las personas.

Una de las políticas de la Presidenta Michelle Bachelet es la Reforma Educacional, donde el Estado toma un nuevo rol en torno a la educación. ¿Qué le parece esta medida?

Me parece justo, algo normal. Algo que hace tiempo debió haber pasado. Ahora hay que analizar el contexto, o sea, cómo se puede desarrollar esta idea que en Argentina existe. Me parece que hay una visión parecida entre la presidenta argentina y la chilena. Pero es como todo. Los niveles de poder se encargan de colonizar al sujeto. Entonces la competencia será con aquellos que manejan los sectores de poder. En Argentina, por ejemplo, en esa disputa, el que más sufre es el pueblo, que vive sin posibilidades y que cada vez tiene menos acceso a sus necesidades. Es un país totalmente empobrecido. Esa lucha entre el poder y la Presidenta que intenta cambiar un montón de cosas genera un desgaste social importantísimo. Hay que ver si Chile también está dispuesto a ese combate. Porque la ofensiva va a estar entre aquellos que tienen la plata y manejan el poder. Ellos no quieren que alguien, con una reforma, interrumpa situaciones particulares. En ese sentido hay que ver si nace el apoyo a una política tan justa como lo es la educación pública para todos.
Ojalá que con el paso del tiempo se saquen conclusiones de lo que ocurre en Venezuela o en Argentina, porque yo comparto todo lo que sea igualitario. Pero también se observa que quienes han llevado a cabo ese concepto, han empobrecido a toda una nación. Un ejemplo de ello, es que mis familiares en Argentina están todos mal. Pero sigo creyendo en la Presidenta. No obstante los sectores de poder terminan sometiendo al sujeto.

De todas las cosas que planteó de Argentina, ¿Qué elementos rescataría de ese modelo?

La capacidad de protesta. Hay que salir a la calle. Intentar, a través de manifestaciones pacíficas, reflejar lo que necesita el chileno y no abstraerse al sometimiento. Me parece que la dominación genera que aquellos que someten ganen la batalla final.

Hace un tiempo atrás usted visitó al vocalista de una de sus bandas preferidas: Callejeros. En el coro de una sus canciones más conocidas ellos cantan esto: “No escucho y sigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir. No me persigo, porque mucho de lo que está prohibido me hace feliz.”

Primero, preguntarle, ¿usted se siente identificado con esa rebeldía?

Sí, tengo tatuada esa frase completa. Esa oración me identifica y tiene mucho de lo que me llevó a ser el técnico de la Selección de Chile. Porque si yo me hubiese mantenido en los parámetros normales de un entrenador que no jugó de manera profesional, no hubiese transcendido. Siempre resaltan los que jugaron al fútbol o los que tuvieron la oportunidad de destacarse. Yo no existía, pero me rebelé y fui por otro camino. Esa vía es casi improbable. Lo que me decían era: “que vos hagas esto es imposible”. Y ante la negativa de escuchar a esa gente que me ponía trabas, me rebelé y llegué a ser un técnico de selección, no habiendo jugado en primera división.

¿Le parece que el chileno tiene algo de esta rebeldía?

Pienso que la tiene y cuando uno la descubre ocurre lo que percibimos nosotros en la selección. La rebeldía que tiene el jugador chileno en tratar de no ser menos que nadie en una cancha de fútbol, es a lo que estamos aspirando. Los resultados se verán en el futuro, pero la idea es que Chile juegue y no sea menos que nadie. Pienso que por las raíces mapuches o indígenas de este país hay mucha rebeldía escondida y que tiene que aflorar porque es muy fuerte. Y cuando se revela, como en el caso de los jugadores, se ve una ventaja: su fortaleza.

¿Esa característica también la destaca en la sociedad?

Creo que sí. Cuando el chileno se rebela, hay que tumbarlo 100 veces.  En lo que yo he visto en Sudamérica, ese es el mayor rasgo. Le cuesta tomar la rebeldía pero cuando lo hace, se da cuenta de quién es.

Retomando lo que hablamos del modelo, ¿le parece que también ha pervertido al fútbol?

Claramente. Los niveles de corrupción se ven en todos lados. Lo peor que le puede pasar al fútbol es que se vuelva político.
En Chile, por ejemplo, con el crecimiento de su fútbol no pueden haber estadios vacíos. Yo creo que Estadio Seguro alejó al hincha de la cancha. Es más, las sociedades anónimas le han quitado la representatividad social a este deporte. Y lo representativo es eso. Donde haya una sede debiera haber un lugar de encuentro donde aparezcan los bombos, las banderas y la familia en la cancha. Hoy es más fácil entrar a un aeropuerto en Estados Unidos que a una cancha de fútbol en Chile. Entonces cada vez hay menos concurrencia al estadio. Hay que darle una nueva mirada porque en todo el mundo futbolizado lo más atractivo es esperar al fin de semana para ver a tu equipo preferido. En la actualidad hay que encontrarle la vuelta para que esto vuelva a suceder e indudablemente no tiene que ver con la violencia. Porque para mí violencia no es un trapo o un bombo.

Hasta en la FIFA se han sospechado corrupciones. En ese sentido, ¿qué le parece la postulación de Harold Mayne-Nicholls a la presidencia, con el discurso, por lo menos, de disminuir ese elemento en la institución?

Desconozco la intención de Mayne-Nicholls para presentarse. Ojalá que su postulación traiga una mirada diferente, en un ámbito que es muy complejo y donde es difícil establecer nuevas normas por el tiempo de estadía de ese régimen. Pero si hay personas que quieran realizar modificaciones positivas al fútbol, bienvenido sea.

Jorge Luis Borges, escritor y uno de los grandes críticos del deporte más popular del mundo, señaló en su momento que “el fútbol es popular porque la estupidez es popular” ¿Qué reflexión podría desarrollar usted con esta frase?

Esta frase es tan cierta como dolorosa. Hoy el fútbol es mi vida pero siento que hay una gran estupidez detrás del fútbol.
Esto se ve reflejado en que cada uno se cree con el derecho de criticar al otro, sin fundamentos. En un mundial puedes ver a una persona de 90 años que pide a un jugador. El fútbol te acerca mucho a la estupidez. A la falta de razonamiento, de una crítica o de un concepto. Yo estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Borges y me duele porque veo, incluso a periodistas profesionales acercarse mucho a lo que dice. El hincha de fútbol, a veces, pierde el razonamiento. Es muy difícil hacer un debate en torno a este tema porque están desapareciendo las ideas.

El fútbol es un deporte muy emocionante y atractivo. Pero muchas veces se llega a rasgos de estupidez muy altos.

*Fuente: Radio U de Chile

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