Jerusalem : una ciudad de segregación herida

11 de Noviembre de 2014

En la semanas y meses que siguieron la inauguración del tranvía de Jerusalen, las autoridades municipales se vanagloriaron de una realización concreta y de un símbolo importante de la modernidad y de la « unidad » de la ciudad. La crítica que pretende que la línea servía las colonias ilegales fue rechazada como inconsistente. La fotos de pasajeros judíos y palestinos constituían, han sugerido algunos, la prueba positiva de la impostura de la acusación de segregación.

Sin embargo, en las semanas explosivas del verano, este año, la JLR (Línea de tranvía de Jerusalen) devino en otro tipo de símbolo, cuando los Palestinos concentraban su cólera en las estaciones y en los trenes, representantes de la dominación colonial de Israel.

Esta « capital » de la segregación está herida, y la mentira de la unidad revelada. Los extremistas judíos toman como objetivo el recinto de la mezquita Al-Aqsa. Regularmente se producen enfrentamientos entre los habitantes palestinos y las fuerzas de ocupación en todo el este de la ciudad. En Silwan, los colonos radicales refuerzan su presencia y las casas palestinas son tomadas como objetivos de demolición.

La Jerusalen, abierta y unificada, de start-up de alta tecnología, de maratones y de turismo internacional, ha devenido una ciudad-fortaleza de globos de observación, de batallas y de manifestaciones. Frente a la resistencia palestina, el alcalde ha mostrado que falta poco para que sus inserciones de prensa dirigidas al Occidente sean barridas por un discurso – y una política – de represión.

Estos últimos días, el gobierno de Israel ha anunciado una legislación que incluye penas draconianas para los manifestantes palestinos en Jerusalen-Este. El código penal prevé hasta una pena de prisión de 20 años para los que lanzan piedras – y un período de 10 años para los infractores aun si no existe ninguna prueba de su intención de dañar.

Poco después, fueron publicadas informaciones en los medios israelitas según las cuales el ministro del Interior estaba examinando la posibilidad de prohibir temporalmente la importación de fuegos artificiales, que son actualmente utilizados por los Palestinos contra las fuerzas de ocupación. Piedras y petardos constituyen la nueva amenaza existencial.

A notar que es en realidad en Junio que el gobierno israelita ha aportado su apoyo a un proyecto de 86 millones de dólares, cuyo objetivo es neutralizar según el diario israelita Ha’aretz, « toda posibilidad de que (Jerusalen) sea dividida en el marco de un futuro acuerdo ». Los orígenes de este proyecto provienen de discusiones ministeriales que remontan a 2013, después de un recrudecimiento de los « lanzamientos de piedras motivados por el nacionalismo » y otros incidentes en Jerusalen-Este.

El projecto se concentraba mucho en la « seguridad », y evocaba una « ejecución y un castigo sin compromisos contra aquéllos que tratan de sabotear el control israelita en Jerusalen-Este ». Además de recomendar que se adapte el código penal a los códigos penales aplicables actualmente, el proyecto preconizaba igualmente un refuerzo de la presencia policial y de las medidas de vigilancia.

Luego, después del secuestro y asesinato de Mohammad Abu Khadeir en julio, los Palestinos salieron a la calle en Jerusalen-Este, de una manera que no se había observado desde hace algún tiempo. A fines de Septiembre, la policía israelita declaró haber detenido más de 700 Palestinos en Jerusalen-Este y entre ellos al menos 250 menores. Los disturbios palestinos fueron, por cierto, alimentados por la cólera producida por los bombardeos de Gaza por Israel.

Esta campaña sistemática de hostigamiento y de detención conducida por las fuerzas de seguridad era la marca frenética de un hombre que intenta dispersar la hierba seca donde incuba el fuego : pero la chispa no ha brotado, por el momento. Y esto, a pesar – o a causa – del castigo colectivo inflingido a los barrios palestinos, como en Issawiya o en el en campo de refugiados de Shuafat. Brutalidad policial, condiciones increibles de liberación bajo caución y ataques nocturnos : Jerusalen se parece más a Janine que a Tel Aviv.

Tratándose de Cisjordania, aquí también el impacto de la ocupación « decidida » de Israel ha sido sentido en las ciudades y los pueblos en los últimos meses en que jóvenes, desarmados, han sido abatidos a sangre fría, heridos, muertos. La campaña de detenciones del verano en Jerusalen-Este se ha desarrollado junto con una operación de muy grande envergadura en Cisjordania que ha procedido a centenas de detenciones de palestinos – entre ellos muchos condenados a prisión sin proceso – en respuesta al secuestro (y, supimos más tarde, al asesinato) de tres jóvenes Israelitas en territorio ocupado.

Luego, cuando Gaza era bombardeada por los drones, los F-6, la artillería y los carros de asalto de Israel, las manifestaciones populares en Cisjordania han sido acogidas por tiros con balas reales. Según las Naciones Unidas, entre el 12 de Junio y el 31 de Agosto Israel ha muerto a 27 Palestinos en Cisjordania – entre los cuales 5 niños, el menor solo tenía 11 años. Según un artículo de la agencia de información Ma’an, del 15 de octubre, el número de muertos este año es de más de 40, y el número de heridos es de más de 4.300.

Los métodos de represión de Israel en Jerusalen-Este y en Cisjordania son adaptados a las circunstancias. Durante la Primiera Intifada, a los que tiraban piedras se les quebraban los brazos; hoy día son encerrados en calabozos (si no han sido muertos). La resistencia palestina obliga a la ocupación israelita a mostrar su juego. Un juego que no es aquél de la mano tendida sino más bien, de un puño cerrado que exige sumisión o castigo.

A Jerusalen, el catalizador podría ser la amenaza contra al-Aqsa, pero no se equivoque : los jóvenes que afrontan los fusiles de la ocupación lo hacen después de haber pasado toda su vida viendo sus barrios separados en pedazos, y colonizados y se espera de ellos que se muestren agradecidos por las migas que caen de la mesa. En ausencia de una dirección política, se trata de una resisitencia popular cuyas raíces remontan a través de las luchas de generaciones pasadas.

En Jerusalen-Este y en Cisjordania, los Palestinos, particularmente los jóvenes, enfrentan las fuerzas de ocupación y a los colonos israelitas en un nuevo espíritu de confianza y de desafío. Los métodos de represión de Israel, que vengan de la Knesset, del ministerio del Interior o por el cañón de un fusil, han mostrado sus límites – y podrian, en realidad, revelarse contraproducentes.

Esta semana me acordé de estos versos célebres de Lanston Hughes. El pregunta :

¿Qué deviene un sueño postergado ?

¿Se seca como la uva al sol ?

¿O supura como una herida para enseguida repeler ?

¿Empesta como carne putrificada ?

¿O se cubre de una costra y de azúcar como un bonbón almibarado ?

¿Quizás se desploma simplemente como una pesada carga ?

¿O explota ?

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Traducido especial para piensaChile por M. C.

El autor, Ben White, es periodista, autor de « Segregación Israelita : un manual de debutante ».

Fuente original : Alaraby.co.uk

*Fuente de la publicación : http://www.agencemediapalestine.fr/blog/2014/11/11/ben-white-jerusalem-une-ville-dapartheid-meurtrie/

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