Wall Street vuelve a caer, la crisis mundial sigue viento en popa

“Los denodados esfuerzos que han hecho los bancos actuales para controlar el Gobierno no son más que las premoniciones de la suerte que le espera al pueblo americano, si lo engañan con la perpetuación de esta institución, o el establecimiento de otra igual”.

President EE UU., Andrew Jackson, 1767 – 1845.

Las sociedades que se mueven sobre la base de los principios de maximizar la utilidad, excluir, competir y desechar la integración humana, difícilmente dejan espacios neutros o ajenos a sus influencias en otras sociedades o actores, lo cual incluye hasta quienes rechazan esta doctrina, porque la economía neo liberal aplicada en gran escala y en amplias zonas, obliga a funcionar como la física de la temperatura, inevitablemente los cuerpos con temperatura diferente, terminarán igualando la temperatura del medio ambiente que los rodea. Los ejemplos se ven en China, Rusia y otros países con más o menos énfasis. En Chile también es así, porque los propios connacionales han cedido soberanía a las potencias para que intervengan la economía y las finanzas a sus anchas a través de los TLC, reducción de aranceles, acuerdos bilaterales y el reciente TTP (Trans-Pacific Strategic Economic Partnership), que entrega más intervenciones, una muestra de la cobardía de los líderes para enfrentan los desafíos en contra del pueblo y no junto al pueblo, como debe ser.

Vivimos un periodo de gran liquidez, (disponibilidad monetaria) producto de un experimento que por su volumen, no tiene parangón en la historia financiera. Aún cuando siempre han existido intercambios entre diferentes grupos de personas o países utilizado mecanismos de pago como las piedras preciosas, oro, productos, monedas, etc., la diferencia con la actual situación la constituyen los Bancos Centrales que intervienen las economías, creando montañas de dinero que no tiene otro respaldo que no sea el compromiso del país emisor, de pagar sus compromisos de acuerdo a su potencial productivo. Es precisamente este factor lo que se está empezando a cuestionar el mercado, porque las potencias están perdiendo su capacidad de crecimiento de otras décadas. De hecho, técnicamente de acuerdo al FMI, China ya sobrepasó a EE UU en el PIB. El Fondo Monetario Internacional estima que el PIB a paridad del poder adquisitivo de EE.UU., en 2014 alcance los 17,4 billones de dólares, mientras que el de China llegue a los 17,6 billones.

El Informe Ginebra, que publicó el Financial Times, señala que, “La carga total de la deuda mundial, privada y pública, ha aumentado desde el 160 % del ingreso nacional en 2001 a casi el 200 % después de que estallara la crisis en 2009 y en el 2013, al 215 %”. El dinero tiene tres características como medio financiero para su demanda, como medio de pago, como unidad de cuenta, o como depósito de valor. Como medio de pago, el dólar esta sostenido por acuerdos políticos que están cambiando o en vías de cambiar, lo cual se expresa en la tensión mundial geopolítica por la hegemonía, con tres zonas que se diferenciarán, América, Europa y Asia incluido Rusia y el Medio Oriente, algunas de las cuales ya están empezando a descartar el dólar para sus operaciones de intercambio.

Ahora, como unidad de cuenta también existen dificultades para creer que las variaciones oficiales sean correctas como protección de las fluctuaciones de poder adquisitivo. El IPC oficial de Estados Unidos interanual, es de 1,7%, sin embargo, en comparación con el año pasado el costo de comer para más estadounidense en alimentos básicos es un 5,8 %, donde hay productos, como la carne molida, que ha subido un 16,2 % desde los niveles de 2013. El tocino han subido un 8 %, y el queso americano ha aumentado un 8,4 %, siendo el pan el único que ha caído con un modesto 0,9 %.

Finalmente, como depósito de valor, el incremento de la masa monetaria por sobre la demanda por dinero, produce inflación y “la inflación es siempre un fenómeno monetario” tal como lo afirma Milton Friedman, por lo tanto, como depósito de valor, es indudable que el dólar ya no representa una garantía ni credibilidad de valor.

La evidencia es que estamos ante una situación anómala en el reciente crecimiento mundial, la demanda es (y será probablemente en el futuro próximo) incapaz de cerrar la brecha con la capacidad de crecimiento, estimada en los países desarrollados en algo más de dos puntos, porque existen fallas estructurales en la economía neo liberal. Igual que las fallas estructurales de un edificio por los terremotos, que de no arreglarse, anuncian una inminente caída.

Se ha escogido reducir los trabajadores y aumentar la productividad mediante más tecnología, cambiando puestos de trabajos estables por otros precarios y parciales, con menos horas de trabajo (y sin cotización previsional en un gran número de casos), la consecuencia principal es que la oferta de trabajo es muy superior a la demanda. Este efecto ha dejado numerosa población fuera del mercado del trabajo y ha impedido que las remuneraciones suban, lo que anticipa un empobrecimiento humano en gran escala.

Desde el 2007 los gobiernos y bancos centrales de los países occidentales más industrializados, afectados por la mayor crisis económica desde la década de 1930, han dado la máxima prioridad al rescate de los bancos privados y el sistema financiero (compañías de seguros, fondos de inversión, fondos de pensiones privadas, etc.). El rescate bancario se hace a expensas de la inmensa mayoría de la población. La suma total prestada por los bancos centrales al sector privado desde el 2007 es más de $ 20 millones de millones de dólares. Multiplique esa cifra por 10 veces, que es la capacidad de los bancos para crear deuda, y se dará cuenta de que la montaña de dinero que pueden haber levando los bancos podría ser de US$ 200 millones de millones, con dinero salido de la nada, equivalente a casi 2 veces toda la deuda actual de Estados Unidos, fiscal y privada. El efecto del aumento monetario ha producido una concentración económica, una banca en la sombra y las consecuencias conocidas por todos.

Muy pocas personas debieran extrañarse de lo que está ocurriendo hoy. Se viene armando desde hace varios años. Las últimas estimaciones del FMI, ha señalado la debilidad en Europa, con datos bastante claves, la producción industrial Alemana cayó un 4% en agosto, lo que supuso el mayor descenso en 5 años, desde la crisis de 2009. Los expertos estimaban una caída del 1,5%, lo que vuelve a reavivar los temores sobre la salud de Alemania, que empuja a Europa a la recesión y que contribuyó entre otros factores, a botar nuevamente las bolsas el 7/10/2014, en Wall Street, por temor a una nueva recesión mundial. Días después las lectura de las actas de la Fed, (reunión del 16 y 17 de Septiembre), las expresiones de mantener bajas las tasas “un tiempo considerable” produjo un optimismo en el mercado y la recuperación de las bolsas, sin embargo, hoy 9/10/2014, volvió a recaer Wall Street con fuerza, el Dow Jones bajó a 16.659,25 puntos,             – 1,97, el Nasdaq Composite en 4.378,34, – 2.02%, y el S&P 500 con 1.928,21 -2,07 %, lo que para algunos analistas puede ser el inicio de una corrección más profunda en los próximas semanas, como indicador avanzado de la presencia de una nueva recesión mundial.

El presidente del Bundesbank, Jens Weidmann se ha mantenido firme en sus principios, mantener baja la inflación, proteger el balance del BCE de posibles activos tóxicos y una estricta separación del banco central y las necesidades financieras de los gobiernos. Weidmann teme que la compra de deuda privada y pública por parte del BCE, “termine representando una trasferencia de riesgos desde los bancos privados hacia el banco central y en última instancia a los contribuyentes”. Es lo que han hecho los otros bancos centrales como la FED, el BoE, etc. El FMI, ha dicho que la recuperación de Japón está más lenta de lo esperado, cuando redujo este martes el crecimiento mundial para situarlo en 3.3 % para el 2014 y 3.8% para el 2015, es decir, – 0.1 % y – 0.2% respectivamente.

El analista Albert Edwards y su equipo del banco de inversión Societe Generale, ha dicho lo siguiente, “el cliché es que cuando EE.UU. estornuda, Japón se resfría”. Edwards dice que “Japón tiene el potencial para dar vuelta a este lema”. Cuando la burbuja de Internet estalló en 2000, el índice tecnológico de Japón (Jasdaq) comenzó a caer semanas antes de que el Nasdaq lo hiciera. “Japón también fue pionera en la deflación que ahora amenaza a Occidente”. En 1997, fue el hundimiento del yen el que ayudó a desencadenar la crisis monetaria de Asia. Con la caída del yen esta semana a un mínimo de seis años de 110 frente al dólar, “la moneda de Japón podría volver a ser la primera ficha de dominó que cae en una cadena de eventos que podría ser muy negativa para todo el mundo”, en palabras de A. Edwards.

Siendo Chile una de las economías más abiertas del mundo, es una majadería de la derecha y los empresarios insistir, que las reformas planteadas por el gobierno tienen directa injerencia en la caída de la actividad económica del país. Para ello nada mejor que citar al FMI, organismo que señala, “el crecimiento para América Latina y el Caribe caerá hasta el 1,3 % en 2014, con una recuperación tenue el año que viene”. Por su parte el BM subraya que “América Latina se encuentra en plena desaceleración” y advierte el organismo que, “el crecimiento no volverá a los niveles de la década pasada de entre el 4 % y el 5 % anual”, por lo que anticipó “dificultades y tensiones” para mantener la senda de reducción de la pobreza extrema e incorporación de la población a la clase media. Brasil ya está con indicadores recesivos. En Argentina, el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, ha solicitado a los responsables de entidades financieras privadas un esfuerzo para incrementar el crédito en momentos en los que el país vive un estancamiento de su economía, alta inflación y una crisis de deuda

Los problemas estructurales de la crisis económica actual, es que existen enormes desequilibrios, aumentados por una política monetaria, la concentración económica y la baja participación del trabajo en el Pib mundial. Los analistas opinan que, “si el yen cae, arrastrará a otras monedas asiáticas”. Después, China se verá obligada a debilitar el yuan, ajustando su rango de cotización y ampliando su oferta de dinero, para mantener sus exportaciones competitivas. “Teniendo en cuenta que China tiene tanta capacidad excedentaria y considerando lo cerca que están los EE.UU., y Europa de la deflación, esto podría llevar a Occidente al filo de la navaja y causar un pánico en el mercado”. Las grandes potencias exportadoras del mundo muestran señales de agotamiento, lo que reanuda las presiones para que muchos países devalúen sus monedas como una forma de reactivar sus economías.

La fragilidad de la economía aumenta la tentación para que los países devalúen sus divisas y así aumentar la competitividad del sector exportador. Algunos ministros de Hacienda han vuelto a hablar de una guerra global de divisas, en alusión a una serie de devaluaciones que propician el crecimiento a corto plazo a expensas del resto de los países. Todo eso, podría implicar serias consecuencias para Chile y su economía abierta, donde ya está aumentando la inflación, limitando al Banco Central para bajar las tasas que incentiven la economía.

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