Sin novedad en el frente y Adiós a las armas. Literatura sobre la primera guerra mundial

A 100 años del inicio de la I Guerra Mundial, no son pocas las obras literarias que nos recuerdan lo que significó esa guerra. Una vez terminada, no pocos pensaron que nunca más debiera desatarse una guerra, sin embargo pocos años más tarde, el mundo presenciaría una nueva guerra, que por casi 6 años arrasó Europa. Hoy el peligro de una nueva guerra está latente, empujada por un imperio que se derrumba y que trata de salvar su economía por medio de la guerra. Impacta ver, precisamente, en las calles de Berlin un afiche que dice: “Nunca más una guerra. Paz con Rusia”. La imagen lo dice todo. ¿Será capaz Europa de impedir que la utilicen para desatar una nueva guerra?. Esta vez podría ser la última y el fin para la humanidad y el género humano.
(Redacción de piensaChile)

Nunca mas guerra

Nunca más guerra. Paz con Rusia (Berlin, julio de 2014)

Estas dos obras de Erich Maria Remarque y de Ernest Hemingway, respectivamente, son las más famosas de las novelas sobre la primera guerra mundial: ambas han sido llevadas a la pantalla grande y con mucho éxito; la primera, dirigida por Lewis Milestone, en 1930, obtuvo el Óscar de la Academia como el mejor director y la mejor película – en 1979 hubo una nueva versión, dirigida por Delbert Mann, filmada en 1980 -; la segundafue dirigida por Charles Vidor, en 1957, y sus protagonistas fueron Rock Hudson, Jennifer Jones y Vittorio de Sica.

La obra, Sin novedad en el frente, es una de las mejores pinturas de los horrores de la guerra, reflejada en la destrucción de la vida de una generación de jóvenes estudiantes, que fueron motivados por su profesor a enrolarse en el ejército, sobre la base de altaneros y nacionalistas discursos patrióticos. El personaje principal, Paul Bäumer, el líder de sus compañeros de curso, relata la brutalidad a la cual son sometidos los adolescentes, en la etapa previa a ser enviados a combatir al frente oeste; en su grupo se designa, como soldado veterano al “zapatero” Stanislaus Katczinsky – entre estos dos personajes, el viejo y el joven, se desarrolló una relación paternal-filial por la cual se protegían mutuamente -.

En la barricada había una plaga de grandes ratas, que eran cazadas con bastante creatividad, sumándose a los bombardeos que volvían locos a los jóvenes y Paul se daba cuenta de que sus compañeros actuaban como verdaderos salvajes y, además se daban a los saqueos para luego retornar a la retaguardia. En un intervalo, Paul goza de dos semanas de descanso, que aprovecha para visitar a sus padres, pero encontró a su madre enferma de cáncer y, a su padre, con gran ansiedad de saber todo sobre las batallas; en este lapso, visita a su profesor Kantorek, el hombre que los había convencido a listarse en el ejército de combate, descubriendo que se había al volver a casa – como dos mundos opuestos – y decide regresar al frente donde ve morir uno a uno a sus amigos. Justo el día en que termina la guerra, el 11/11/1918, Paul es herido de muerte, y el informe del ejército emitió el siguiente comunicado: “sin novedad en el frente”.

La segunda novela, Adiós a las armas, está ambientada en el frente italiano, en la primera guerra mundial. Su argumento, con ribetes autobiográficos: el autor Hemingway, camillero en ese frente, igual que el personaje principal, Frederick Henry, se enamoró de una enfermera, pero el resultado en la ficción fue muy distinta que en la realidad, pues Catherine Barkley muere al final de la novela, durante el nacimiento de su hijo, mientras que, en la realidad, la enfermera “le dio calabazas” a Hemingway. La obra mezcla escenas románticas con la visión de una guerra cruel, transcurre entre la batalla de Caporetto – gran derrota y huida de los italianos – y el armisticio, que pone fin a la guerra en el frente italiano con el triunfo, esta vez, de los italianos, pero que termina en forma dramática con la muerte de Catherine – el amor del protagonista Frederick Henry -.

En Sin novedad en el frente, Paul, el protagonista, dice : “Soy joven, tengo 20 veinte años, pero no conozco de la vida más que la desesperación, el miedo, la muerte y el tránsito de una existencia llena de la más absurda superficialidad a un abismo de dolor. Veo a los pueblos lanzarse unos contra otros y matarse sin rechistar, ignorantes, enloquecidos, dóciles, inocentes. Veo a los más ilustres del mundo inventar armas y frases para hacer posible todo eso con más tiempo y con más refinamiento”. Además, el mismo personaje anotaba: teníamos dieciocho años y empezábamos a amar el mundo y la existencia; pero hemos tenido que disparar contra esto. La explosión de la primera granada nos destrozó el corazón. Estamos al margen de la actividad, del esfuerzo, del progreso…Ya no creemos en nada; sólo en la guerra…”

En la obra, Adiós a las armas, Frederick dice: “tenía un periódico, pero no lo leía, pues no quería saber más de la guerra. Quería olvidar la guerra. Había hecho una paz aparte”.

En ambos clásicos se muestra, en toda su profundidad, la inhumanidad de la guerra y su efecto aniquilador en los seres humanos.

05/07/2014

Artículo publicado en Cultura, Historia - Memoria y etiquetado , , , . Puedes guardar el enlace permanente para futuras consultas.

Política de comentarios

  • Por favor, sé breve.
  • Los comentarios no relacionados con el tema del artículo no serán publicados.
  • Si deseas publicar tus textos, por favor envíalos a nuestro correo redaccion@piensachile.com y nos pondremos con contacto contigo.