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¿Libertad de prensa o de mercado?, la “confusión” del gobierno

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Viernes 27 de junio 2014

“En Chile existe libertad de prensa”, afirmó el ministro Álvaro Elizalde, durante la Cena Anual de la Prensa, reavivando las críticas que hace ya décadas se mantienen sobre la situación de los medios en Chile y, según los expertos, dejando en evidencia la manipulación o confusión entre conceptos tan disímiles como la libertad de expresión, de prensa o de información.

No es difícil recordar todo lo ocurrido durante la dictadura y posterior a ella con los medios de comunicación. Y aunque la actualidad, con el surgimiento de medios digitales y de otras tecnologías de la información, la realidad es diferente, la diversidad, el pluralismo y el acceso a la información son puntos que continúan pendientes.

Frente a la uniformidad de la entrega informativa, el conocido duopolio de la prensa- con El Mercurio y Copesa-, la concentración de la propiedad de las emisoras radiales, las presiones de la publicidad, la ausencia de una política de medios y la poca fiscalización del Estado, las recientes declaraciones del ministro Secretario General de Gobierno no dejan de sorprender.

“No podemos señalar con ese desparpajo que Chile tiene hoy en día una libertad de prensa”, reacciona la periodista Paulina Acevedo, del Observatorio Ciudadano, y explica que a pesar de que “hoy no existe la censura que teníamos en dictadura, no tenemos una oferta mediática que permita tener una ciudadanía informada, y eso es esencial para la construcción de una democracia”.

Además, se refirió al rol que le compete al propio periodista: “Incluso en dictadura hubo varios medios de comunicación que se desarrollaron y pudieron subsistir en esas condiciones, entonces hoy, la autocensura es algo que no podemos esgrimir”.

Para la periodista, “estamos muy lejos de tener un Estado que garantice el surgimiento de nuevos medios” y añadió que “los dichos de (Álvaro) Elizalde demuestran el poco conocimiento que existe respecto a qué es libertad de prensa y qué es libertad de expresión. Si uno lo toma desde los derechos humanos, no es lo mismo libertad de prensa que libertad de mercado”.

Punto en el que coincide Dafne Moncada, del Observatorio de Medios de la Universidad Católica de Valparaíso. “En Chile existe una homologación de libertad de prensa con la libertad de expresión, y la libertad de prensa analizada sólo desde una perspectiva desde la libertad de mercado, es decir, que quiénes tienen los medios de producción, son quiénes pueden emitir información”.

Una situación que queda en evidencia con, por ejemplo, la onerosa donación que hizo el banquero y dueño de Copesa, Álvaro Saieh, por mil millones de pesos para campañas políticas, y que no tuvo pudor en ventilar en la misma cena donde el vocero de gobierno manifestó su conformidad con la situación de los medios en el país.

“Si el mercado y los actores existentes ahora no se abren a que se unan más actores, no se ejercerá una verdadera democracia”, señala Dafne Moncada, apuntando al que parece ser uno de los principales obstáculos para ejercer los derechos vinculados a la información en Chile.

La experta puntualiza que “la libertad de expresión es la piedra angular en nuestra sociedad democrática” y, por lo tanto, “se debe garantizar la libertad de buscar y recibir la información, para garantizar también la pluralidad de voces”.

Desde otra perspectiva, María Luisa Sotomayor de la Fundación Ciudadano Inteligente, explica que es igualmente importante que “la información a la cual se acceda no sea necesariamente mediada por terceros, filtros, o medios de comunicación”, poniendo en relevancia las nuevas posibilidades que entregan las tecnologías de la información, como las redes sociales.

Ley de radios comunitarias

Uno de los sectores informativos que, sin duda, se han visto más afectados por la lógica de mercado con se trata a los medios de comunicación en Chile hoy, son las radios comunitarias.

Surgidas como un medio de expresión y comunicación desde las mismas comunidades, estas emisoras además han debido resistir diversos intentos por silenciar la diversidad de voces que intentan poner en el aire.

“Tenemos una ley de radios comunitarias que aún no tiene un uso efectivo, y han pasado cuatro años; tenemos una ley de televisión digital que no tiene un transportador para aquellos que no tienen recursos para poder acceder a esta nueva tecnología”, apuntó la representante del Observatorio Ciudadano, y agregó que tampoco “tenemos una política de estímulo con fondos específicos para el desarrollo de nuevos medios, para poder tener una real libertad de prensa”.

En relación a las restricciones que tienen las radios comunitarias, Dafne Moncada explicó que “las concesiones son muy punitivas en desigualdad de competencia de canales y medio comunitarios, es que los discursos alternativos son reprimidos por la ley”.

Ante esto, la experta manifestó que “es necesario tener una ley de medios democrática en Chile, que garantice la libertad de expresión en su sentido amplio, que garantice la posibilidad de emitir y recibir información”.

Críticas que se suman a los cuestionamientos por el cierre del diario la Nación, la privatización de su archivo histórico el año pasado, el nulo rol del Estado como fiscalizador y la falta de un medio de comunicación estatal que se rija sin las lógicas del mercado.

*Fuente: Radio U de Chile

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1 Comentario

  1. Sergio Blaset

    Lo de La Nación fue una pérdida lamentable, debido a que era una fuente muy orientadora en cuanto a un punto de vista muy muy concreto, con el que se puede o no estar de acuerdo. Para ello hay que conocerlo. Temiendo a ser criticado, a que más de alguien comente que estoy «… fuera del …», (como se decía en Talca, por lo menos), me atrevo a hacer la siguiente observación. Desde que jubilé acá en Moscú y dedico más tiempo para leer medios electrónicos chilenos, incluida la radio, me he permitido a veces opinar al pie de algunos artículos. Pero he notado que no todos quedan «instalados», en especial aquellos que, obviamente, no llevan garabatos, pero sí críticas un tanto ácidas. Comprendo que el medio tiene pleno derecho a bloquearlo, pero pienso que resulta impropio cuando se trata de una opinión distinta a la del editor o articulista. Un filósofo decía algo así como que, puedo discrepar de tí, pero estoy dispuesto a dar mi vida por el derecho a que expongas tu opinión. Gracias, y disculpen.

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