La espiral integracionista del Sur

domingo, 15 junio, 2014

¿A dónde va el mundo de hoy? nos preguntamos a diario ante los dos procesos globales en curso de la mayor envergadura conocida por la humanidad: la desestructuración del sistema imperialista mundial y la integración en agrupaciones regionales intergubernamentales de los países que fueron víctimas de las políticas neocoloniales de las oligarquías capitalistas.

Para comprender cómo y por qué se desarrolla el proceso de desestructuración del sistema imperialista (desde la incapacidad del hegemón para dominar como antes y la recurrencia indigna a la mentira y al uso de sofismas en la comunicación para imponer su voluntad, el uso del fraude bancario o electoral en función de sus intereses, hasta el uso de mercenarios y el asesinato selectivo o masivo contra los pueblos) basta comenzar por interpretar adecuadamente cuál es el profundo significado que tienen los procesos integracionistas que vienen desarrollándose en todas las regiones antes colonizadas por las potencias europeas y luego neocolonizadas  por EE.UU a través de la Alianza Atlántica.

Un hito genético tuvo lugar en 1955 con la Conferencia Afroasiática de Bandung que siete años después devino en el Movimiento de Países No Alineados, conformado hoy por dos tercios de la humanidad. La actividad propuesta por esos gobiernos contribuyen a estructurar un nuevo “sistema mundo” donde operan –como nos dice Thalía Fung- tanto la “sociedad civil internacional” como la “sociedad civil global”, en una dinámica contradictoria de integración-desintegración y soberanía-hegemonía. En esa dialéctica se va configurando la actual bipolaridad multicéntrica, dada la agresividad del polo en decadencia. Los acuerdos del G77 en Bolivia este domingo 15 de junio asi lo confirman, ahora más con la invitación a Rusia para formar parte del Grupo.

La última década ha sido testigo de una vertiginosa espiral integracionista del Sur que arrastra con ella, tanto al “norte revuelto y brutal” que desprecia al sur, como a las potencias emergentes de cuatro continentes que lideran la nueva estructuración. El dinamismo de esa pléyade de agrupaciones integracionistas, como la surasiática ASEAN, la africana SADC y la latinoamericana-caribeña CELAC, y con nuevos aires renovadores la SAARC en el oeste asiático o la recién nacida Unión Económica Euroasiática (UEE), genera a diario miles de proyectos propios, contribuyendo a que la espiral se convierta en un gran huracán de transformaciones sociales globales que termine desestructurando totalmente al sistema hegemónico imperialista.

Este huracán tiene como protagonistas principales a los pueblos y a los gobiernos con mayor voluntad independentista, apoyados en China socialista y también en Rusia. Estas dos potencias líderes, luego de crear la OCSh en 1996 con otros estados euroasiáticos, promovieron en 2006 la organización del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) como mecanismo de articulación intercontinental con tendencias a generar sistemas autorreguladores de la espiral (financieros, comerciales, sociales y tecnológicos) y proporcionar legitimidad a los llamados “líderes de civilizaciones” en torno a los cuales se reagrupan los países del sur y juntos puedan afrontar los retos surgidos de la desintegración del sistema imperial y pasar así de la situación revolucionaria, donde “los de arriba” no pueden seguir dominando, a la victoria final sobre el hegemón.

wongmaestre@gmail.com

*Fuente: Barometro Internacional

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