Tras la huella de los crímenes en Alto Hospicio

•       Hace más de una década 14 mujeres, en su mayoría menores de edad, fueron salvajemente violadas y asesinadas en esta Comuna del norte de nuestro país. Aunque una persona fue condenada de por vida, durante todos estos años la incertidumbre se ha mantenido en los familiares que hoy piden reabrir el caso.

•       Llegamos hasta Alto Hospicio, donde un clima hostil y enrarecido nos recibió: amenazas del alcalde y sórdidas historias de prostitución infantil y drogas recorren las calles esta comuna, una de las más pobres de nuestro país.

“Ustedes andan buscando a alguien”, pregunta el guardia. “Si, buscamos a una niñita que está desaparecida”, contestamos. “Debió primero preguntar en portería antes de entrar, porque esto es un recinto privado”, replica el guardia con tono amenazante. Son las 4 am y nos encontramos en el vertedero de la comuna de Alto Hospicio. Unas horas antes recibimos el dato de que este lugar era frecuentado por niñas, menores de edad, que llegan a consumir droga y buscar objetos para poder vender.
Llegamos hasta la Región de Parinacota para seguir la pista del caso del psicópata de Alto Hospicio. Esta semana, el diputado Hugo Gutiérrez y un grupo de profesionales de la Corporación Sofini, dedicada al Desarrollo y Promoción de la Niñez, Adolescencia y las Familias Vulnerables, pidieron la reapertura del caso: aseguran que existen nuevos antecedentes que revelarían la revelarían la existencia de una red de prostitución infantil que involucraría a policías y el Sename.

La serie de crímenes, 12 menores de edad y 2 mujeres adultas, se registró entre 1998 y 2012 y permaneció durante años en la más completa impunidad. Mientras los padres de las niñas, todos pobres, habitantes de una de las comunas más desposeídas de nuestro país, reclamaban la desaparición de sus pequeñas hijas, el en ese entonces Subsecretario del Interior, Jorge Burgos, declaró que las jóvenes “abandonaron su hogar para prostituirse”.

Pero Burgos recientemente, dejó entrever que algo no anduvo bien con las policías que manejaron el caso, luego de manifestar públicamente su arrepentimiento por sus apresuradas declaraciones de hace más de una década. “Una de las cosas de las que estoy arrepentido en mi vida, es haber dicho eso con una simple información policial”. ¿Qué es lo que esconde esta comuna en su desértico Paisaje? ¿Hubo cómplices? ¿Julio Pérez actuó solo?
Sea cual sea la respuesta a estas interrogantes, algo en el caso parece molestar en demasía al Alcalde de Alto Hospicio, Ramón Galleguillos. Tras enterarse de las acciones para reabrir el caso en las cuales participaba la Corporación Sofini, lanzó una dura advertencia en un diario local llamado El Longino: “Yo le diría a este señor Paz, que ahora estoy tranquilito, pero más rato me puedo encabritar, puedo llamar a mi gente y podemos movilizarnos y ese señor puede ser declarado persona non grata”.

Ayer miércoles 5 de marzo, el abogado Enzo Morales interpuso una querella en los tribunales de Iquique por el delito de amenazas contra Rodrigo Paz, Presidente de Sofini aludido por el Alcalde, así como también para protege a sus compañeros de la Corporación. Durante la tarde, acompañamos a los miembros de Sofini a la Plaza de Armas de Alto Hospcio, que junto a padres de las niñas asesinadas hace más de una década entonaron la canción nacional y hablaron a los transeúntes sobre la necesidad de reabrir el caso.

Pero un grupo de señoras, desconocemos si eran parte de “la gente” del Alcalde Galleguillos, llegó para contramanifestarse. “Hubo un llamado del Alcalde para intentar generar tensiones. En una reunión se nos informó que hay una señora que incluso ofreció pegarme, y luego desmayarse, para quedar como víctima de la situación”, denunció Rodrigo Paz. Y es que basta asomar un poco la nariz al caso en esta zona para sentir en carne propia la tensión que se desata.

Algunos vecinos creen que ilícitos similares se mantienen hoy en el vertedero de la comuna, que sería una suerte de guarida a la que acuden niñas dispuestas a cualquier cosa con tal de conseguir droga. Una noche antes, previo al encontrón con los guardias, habíamos intentado encender la cámara cuando una joven no identificada salió de la oscuridad e intentó quitarnos el equipo. Se oían risas, gente, pero no se veía nada.

Esa misma noche, taxistas contaron lo que es un secreto a voces que recorre las calles y avenidas de Alto Hospicio. Según los vecinos, por aquellos años existió un lugar llamado “La Ponderosa”, que era frecuentado por policías que llegaban al lugar para beber alcohol y, según dicen, también interactuar con menores de edad. De ahí se entiende porque los padres de las niñas salvajemente asesinadas y violadas en Alto Hospicio nunca dieron por cerrado el episodio con la detención de Julio Pérez Silva. “No actuó solo”, aseguran.

EQUIPO PIENSA PRENSA: Redacción: Ricardo Acevedo
Videoy fotografías; Mikal Espinoza

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