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Democracia regional y Evópoli

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En la actualidad hay un evidente agotamiento tanto de la democracia electoral, como de los partidos políticos de masas, que les son consubstanciales. Los altos índices de abstención, especialmente en las tres últimas elecciones – que amenazan con devenir en crónicas – son sólo una expresión más de un fenómeno profundo que atraviesa a todas las sociedades políticas en el mundo, así, los partidos dejaron de ser un canal de conexión entre la clase política y la sociedad civil, para convertirse en grupos oligárquicos, cuyo único interés se centra en el reparto de cargos y en el manejo de los sistemas electorales. Si somos sinceros, la culpa del analfabetismo ciudadano no debiera recaer sólo en los gobiernos, sino, fundamentalmente, en los partidos políticos, cuya misión consiste en seleccionar líderes y, sobre todo, en la capacitación cívica de los ciudadanos.
Si empleamos  la clasificación de Max Weber sobre los partidos políticos, entre los de patronazgo y los ideológicos, podríamos colegir que los Partidos chilenos, en la actualidad, corresponden a la primera categoría. Los que, en épocas anteriores, fueron partidos ideológicos, – partidos Democratacristiano y Comunista, mas bien ahora corresponderían a partidos de patronazgo, predominando el reparto de cargos parlamentarios y fiscales sobre la ideología: los Partidos no entregan una visión de país, sino de posiciones respecto a distintas políticas públicas.
En la política de la posmodernidad el tipo de Partido que se amolda es el llamado “escoba” que, sobre la base de una declaración muy amplia de principios, pretende conquistar el mayor número de adeptos sin importar la profundidad de los temas a debatir, y como carece de estructura sólida, los peligros de fraccionamiento son menores. Mientras el Partido detente cargos de poder, su militancia se mantendrá incólume.
Otros tipos de partidos políticos que surgen en la posmodernidad corresponden a aquellos que pretenden conquistar, fundamentalmente, a los profesionales jóvenes, a fin de intentar competir sobre la base de una determinada visión de la sociedad, o a aportar a los distintos gobiernos  equipos tecnocráticos que garanticen “una alta calidad” de las llamadas políticas públicas. A este categoría perteneció Expansiva y, en la actualidad, el movimiento Fuerza Pública, que comanda el ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco.
Asistimos también  a una resurrección –  antiguamente llamábamos “grupos de reflexión”, como Esprit, de Emmanuel Mounier, o Tiempos Modernos, de Jean Paul Sartre – que llamamos actualmente Fundaciones, cuyo objetivo de centra en tratar de influir en los gobiernos y en la gente en general, por medio de escritos, papeles, folletos, ensayos, libros y seminarios y actividades en terreno.
En el caso de la derecha, recientemente derrotada, se está dando la lógica de la balcanización: Evópoli pretende representar a un sector juvenil de la derecha política, que no pretende permanecer apestado con las malas prácticas de los viejos “coroneles” de la UDI y los seguidores de Carlos Larraín. Desgraciadamente, la derecha liberal es más un  buen deseo que una realidad pues, a partir de la dictadura. los ideales de Benjamín Vicuña Mackenna y de José Manuel Balmaceda tienen poca cabida en una derecha admiradora de Francisco Franco y de los Chicago Boys. Mientras no se aísle o se elimine a la UDI, de una vez por todas, habrá muy poco espacio para la derecha llamada “liberal”. Sin embargo, como nunca la derrota de Eveleyn Matthei, abre una oportunidad a grupos o movimientos como Evópoli, que si la deja pasar no tendrá una nueva oportunidad.
Los senadores Antonio y Horvath y  Carlos Bianchi, que tienen la sartén por el mango en el senado, pues con sus votos podría la Nueva Mayoría lograr quórum para imponer sus proyectos de ley, contenidos en el programa de gobierno de Bachelet, se han unido para crear un Centro de Estudios de Democracia Regional, que atraería, lógicamente, al PRI, a los Ecologistas y al PRO,  que siempre ha hecho hincapié en el federalismo. No se puede negar que estos dos senadores independientes dieron en el clavo: a un futuro Centro de Estudios le agregan un poder parlamentario que, de seguro,  tendrá siempre estos senadores en el primer lugar de la actualidad y, por consiguiente, monopolizando los medios de comunicación – es como si un centro de estudios fuera dueño de un canal de televisión y de una cadena de radios -.
El federalismo, a mi modo de ver, debe constituirse en pilar prioritario de la reforma política y que debe formar parte de la futura Constituyente. Personalmente, me la voy a jugar porque Chile se defina como un país federal en el preámbulo de la nueva Constitución; el centralismo portaliano está tan agotado como la democracia electoral y el sistema de partidos políticos.
20/12/2013

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1 Comentario

  1. Domingo Chaverz

    Por fin el senor Gumucio dejo a un lado los comentarios en donde practicamente comparaba la Nueva Mayoria con la derecha pinochetista. Me defino como un hombre de izquierda, socialista y de ninguna manera entregado a el Neoliberalismo. Espero creer que el Gobierno futuro pueda cumplir al ansiado cambio que necesita nuestro pais, y se pueda abrir el candado que puso la Dictadura .

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